ESTADOS UNIDOS Y
LAS SIETE HERMANAS
La frase acuñada por Enrico Mattei
“siete hermanas” pretende ser un concepto que define un conglomerado de
intereses petrolíferos que actuó principalmente en los restos del Imperio
Otomano y el Estado de Irán, y controló los precios del petróleo durante el
período 1945 y 1970. En la actualidad permanecen cuatro empresas, dos con
capital mayoritario europeo y dos con capital mayoritario americano. El grupo
de empresas veteranas son la British Petroleum, la Royal Dutch Shell,
ExxonMobil, y Chevron[1].
Sin embargo el concepto siete hermanas se refiere por costumbre a:
· Anglo-Persian/Iranian Oil Company. Después British Petroleum, BP (Reino
Unido)
· Gulf Oil. Después adquirida en su mayoría por Chevron (EE.UU).
· Royal Dutch Shell (Reino Unido y Países Bajos).
· Standard Oil California. Socal, después Chevron.
· Standard Oil New Jersey. Esso, después Exxon, después ExxonMobil.
·
Standard
Oil Company of New York. Después adquirida por Exxon.
· Texas Company. Texaco, después adquirida por Chevron.
Una
historia de las siete hermanas puede iniciarse en el análisis de la política
energética de las grandes potencias del sistema internacional, en la medida en
que los Estados centrales definen el marco regulatorio, llevan adelante
negociaciones y otorgan subvenciones a las empresas de petróleo. En algunos
casos las empresas del petróleo pueden constituirse en verdaderos instrumentos
de política exterior de los Estados centrales. Teniendo en cuenta estas
consideraciones y el lugar de Estados Unidos de América en el sistema
internacional, una historia de las siete hermanas puede iniciarse por el
análisis de su política energética.
En
la década de 1920 la industria del petróleo de los Estados Unidos de América
representaba el 60% de la producción mundial[2].
Con la desintegración del monopolio Rockefeller en 1911 la libre competencia y
el libre mercado primaban en la economía doméstica americana de principios de
siglo. Tal vez la preferencia por un mercado nacional de libre concurrencia se
encuentre en la raíz de la situación de 1920, marcada por la dificultad del
gobierno de Estados Unidos (EE.UU) para proyectar una política energética hegemónica
en el exterior que garantice el suministro de petróleo. Aún más es posible
sostener que en la década de 1920 y 1930 la acción del conjunto de las
instituciones federales de EE.UU es coherente con el principio auto-regulador o
de libre mercado. Un claro ejemplo de esta preferencia del Estado americano es
la acción del Congreso de los Representantes que resulta en la sanción de la
Mineral Leasing Act en 1920. Dicha ley tendrá el objetivo de incentivar la
inversión privada nacional y extranjera. Para ello la ley se articula sobre el
principio de reciprocidad. Este principio implicaba que el gobierno americano se
debía comprometer a autorizar la explotación del subsuelo a empresas de capital
extranjero a condición de obtener el mismo trato en los países de origen de
estas empresas.
El
resultado de la Mineral Leasing Act será insuficiente en su alcance dado que el marco regulatorio que auspiciaba sólo resultará
útil para fomentar las relaciones bilaterales entre EE.UU y Países Bajos, sin
que este incremento de inversión privada garantice el suministro energético. Luego
para lograr el objetivo de la seguridad energética será necesario que EE.UU
promueva una política exterior más activa en la escena internacional;
concretamente la política exterior deberá controlar directa o indirectamente el
mercado de petróleo en Oriente Medio considerando el reparto concentrado de recursos
petrolíferos en los respectivos subsuelos de los Estados nacientes de la
región. Luego el Estado americano perseguirá compromisos con los Estados de
Oriente Medio. Sin embargo de la necesidad de reforzar la política exterior para
hacer frente a los resultados de la Conferencia de San Remo ¾ciudad que reunió en Abril 1920 al Consejo Supremo de los Aliados (Reino
Unido, Francia, Italia y Japón)¾ que excluyó
deliberadamente los intereses de EE.UU en el reparto de los territorios del
antiguo Imperio Otomano, el gobierno de EE.UU mantuvo una política exterior de
bajo perfil en los asuntos geopolíticos. Este modo de hacer política exterior
implicaba continuar fiel al principio de libre mercado. La política exterior
americana resistió el cambio incluso considerando que el mayor productor de
petróleo ¾el Estado persa¾ respondía a los intereses británicos mediante el monopolio de la Anglo-Persian
Oil Company (BP). La estrategia del gobierno de EE.UU respetaba las reglas de
juego y recogía los restos. El gobierno y las empresas se encontraban al mismo
nivel para alcanzar acuerdos. Además estos acuerdos sólo se podrán concluir en
los territorios de Oriente Medio que quedaban fuera de las esferas de influencia
de Francia (Líbano y Siria) e Inglaterra (Irak y Palestina). Aunque durante la
década de 1920 EE.UU buscará una participación en Irak, sólo obtendrá
influencia significativa sobre las monarquías árabes como de Bahrein y Arabia
Saudita a partir de la década de 1930.
La
fidelidad de EE.UU de entreguerras al principio del libre mercado para
proyectar la política exterior se observa en la insistencia de sus empresas
para lograr que el gobierno intervenga. Las empresas percibirán con mayor
claridad la amenaza que representa el control británico de Irán y Egipto a los
intereses de EE.UU en el antiguo Imperio Otomano. Concretamente el gobierno de
EE.UU actúa ante la insistencia de Exxon al Departamento de Estado para que
interceda en Irak. La influencia institucional de Exxon se canaliza mediante el American Petroleum Institute
(API) ¾representante del grupo de interés
petrolero frente al gobierno. El API expresó su preocupación mediante la adopción
de una resolución[3] en la cual en la cual
analizó la posible exclusión de empresas americanas en Oriente Medio. En la
resolución sostuvo que ‘[Los] intereses de Francia y Reino Unido podrán ser
tener derechos exclusivos en Persia y Turquía, no así en otros países con
existencias de petróleo’. Sin embargo el gobierno se limitará a advertir a las
empresas sobre la búsqueda de acuerdos precipitados que perjudiquen a largo
plazo los intereses americanos. Sin embargo las miopes empresas americanas
continuaron con negociaciones entre los intereses europeos y americanos para
obtener los permisos de prospección y extracción serían realizadas por la
Standard Oil New Jersey (ExxonMobil). Estos acuerdos enfurecieron al gobierno
que había recomendado no adoptar compromisos que limitasen severamente la
participación americana. Ante esta situación el gobierno de EE.UU debió firmar
el 31 de Julio de 1928 para el frustrado alivio de la API, el Red Line Agreement (RLA). Este acuerdo permitió
la participación las empresas americanas en Irak aunque a un alto precio. El
RLA estableció una cláusula de auto-negación que prohibía a cualquier
participante de la Turkish Petoleum Company (TPC) la búsqueda independiente de
intereses petrolíferos en el ex-territorio del Imperio Otomano. Los intereses
americanos ¾cuya competitividad se veía severamente
limitada¾ se realizarán en Irak bajo la cláusula de
auto-negación dentro de un conglomerado de intereses más amplios. Los
representantes de estos intereses realizarán operaciones mediante la forma
jurídica Turkish Petroleum Company desde 1925 hasta 1929 y luego mediante la Irak
Petroleum Company (IPC) desde 1929 hasta 1961 año en que el gobierno de Irak
nacionaliza la empresa. Como hemos dicho la RLA implicó una influencia limitada
de EE.UU en la economía petrolera iraquí. Este fenómeno se demuestra en que las
empresas americanas sólo obtendrán una cuota de 23.75% en pie de igualdad con
Estados centrales como Inglaterra y Países Bajos de economías con inferior
consumo energético[4]. La participación en el
conglomerado de intereses TPC-IPC se repartió entre la Royal Dutch-Shell
(23.75%), Anglo-Persian Oil Company (BP) (23.75%), Near East Development
Corporation (23.75%), Company Française des Petroles (actual Total) (23.75%)
Gulbenkian (5.00%)[5]. Específicamente la Near
East Development Corporation era un subconglomerado de intereses petrolíferos
americanos compuesto por varias empresas que a principios de 1930 vendieron el
50% de su participación original a Texaco. En síntesis el Red Line Agreement permitió a las empresas americanas ingresar al
mercado de Oriente Medio pagando un costo muy elevado que en adelante no estarán
dispuestas a pagar y su gobierno tampoco.
El
rol del Estado bajo el principio de auto-regulación del mercado queda reducido
al de garante de acuerdos y gendarme interno. Así de este modo el oneroso acuerdo
alcanzado por el gobierno en 1928, fue protegido en la década de 1930 por el
Departamento de Estado para evitar interferencias políticas de los intereses
europeos. Gracias a la mediación del gobierno de Estados Unidos la Standard Oil
California (Chevron) operará en Bharein sin intervención política del Reino
Unido. Luego en 1933 el Reino de Arabia Saudí le concederá a Chevron por duración
de sesenta años (¡hasta 1993!) la concesión de explotación exclusiva sobre 1
150 kilómetros cuadrados (este valor tan extenso es similar al territorio de
España). Para llevar a cabo el proyecto Chevron debió crear una empresa
subsidiaria para realizar esta explotación, la California-Arabian Standard Oil
Company (Aramco). Ante la necesidad de construcción de obras faraónicas de
infraestructura, Chevron deberá lograr un acuerdo para incrementar la capacidad
de inversión de Aramco. Tres años después, en 1936 logrará firmar un acuerdo con
Texaco para incorporar su capital social en la aventura saudí. Este primer acuerdo
de fusión creaba la empresa Caltex que realizará operaciones en Aramco y cuyo
resultado inmediato será una mayor integración horizontal de Chevron que
incrementará lentamente la producción. Sin embargo el conglomerado americano
deberá esperar hasta 1939 para exportar su primer cargamento de petróleo.
Entonces ni la explotación exclusiva de una gran porción del territorio de
Arabia Saudí, ni la invasión alemana a Polonia desalentará al gobierno del
Reino Unido para perseguir una política exterior petrolera sólida[6]
en Arabia Saudí en la búsqueda de posicionar allí a su empresa estrella, BP.
La
leve intervención del gobierno de EE.UU en la política petrolera internacional
registra un cambio radical con estallido de la guerra en 1939. Por un lado las
empresas americanas reclamaban medidas a su gobierno para lograr mayor competitividad
frente a las empresas británicas, por otro lado los esfuerzos bélicos requerían
control sobre los recursos energéticos. Ante está situación geopolítica tanto
el presidente de Standard Oil California como el Jefe del Consejo Ejecutivo de
la Texas Company solicitaron al gobierno de EE.UU ¾bajo la administración del Presidente Roosevelt¾ que tome cartas en el asunto. Después de idas y venidas, el riesgo al
desabastecimiento provocado por la guerra será un argumento suficiente para que
gobierno de EE.UU decida establecer en 1943 un instrumento de ayuda financiera ¾el US Lend Lease[7]¾ para apoyar los esfuerzos del Rey Ibn Saud por la estabilización
política de la península arábiga. Aún más la guerra, el temor a la escasez y la
dinámica relación con los británicos[8]
llevaron al gobierno de EE.UU a adoptar medidas más profundas. El 30 de Junio
de 1943 Roosevelt autorizó la creación de la fallida Petroleum Reserves
Corporation con el objetivo de comprar el 100% de las posiciones de las
empresas americanas en Aramco. La nueva corporación estatal debía constituir en
una empresa de petróleo nacional. Sin embargo la férrea oposición a la
adquisición completa o parcial ¾el gobierno
estaba dispuesto a negociar una participación más pequeña¾ desalentó el proyecto hasta que a principios de 1944 se abandonó. La
fallida corporación no desalentó el diseño de una nueva medida basada en
principios de mercado regulado que tampoco logró su objetivo explícito debido a
la sonada falta de entusiasmo de la industria doméstica. Entonces en la
primavera de 1944 el Presidente Roosevelt se reunió con su homólogo británico
para negociar la eliminación prerrogativas coloniales que respaldaba el Red Line Agreement de 1928. Después de
arduas negociaciones los gobiernos de EE.UU y Reino Unido llegarán a un acuerdo
conocido como el Anglo-American Oil Agreement. El Presidente Roosevelt enviará
el acuerdo al Senado de los Estados Unidos (en adelante ‘Senado’) en calidad de
Tratado Internacional previendo una
reacción contraria. En el hemiciclo se hace sentir la oposición a la
ratificación. La industria petrolera alza la voz frente al acuerdo Anglo-Americano
transmitiendo a muchos senadores sus sinceras preocupaciones legales.
Finalmente el Senado no llega a ratificar este acuerdo que hubiera significado
un control mayor del Estado en el suministro de petróleo. En resumen, la mayor
contribución de estas medidas fallidas fue sentar un precedente en los
Departamentos de la administración de EE.UU ¾significativamente la División Antitrust del Departamento de Justicia¾ que ante señales claras de una voluntad de cambio radical en la
política exterior entendió la necesidad de adaptar el resto de la acción del
aparato administrativo. Este cambio iniciado en la administración Roosevelt implicará
proyectar una política energética sólida en el exterior. La nueva idea de
solidez exterior cristalizará en intervenciones fuertes del gobierno de EE.UU
en el contexto de posguerra. En la nueva era las administraciones americanas ligarán
dos temas como criterio para la política exterior: los intereses energéticos y
el interés nacional. Durante la guerra fría estos intereses serán equiparados
para justificar la defensa contundente de los intereses energéticos americanos
en el exterior.
Después
de la guerra, algunos académicos preveían las tensiones estructurales de la era
bipolar desde las conferencias aliadas de 1945. Entre ellos es muy significativo
el despacho de un cable construido por el diplomático George F. Kennan ¾conocido como Telegrama Largo¾ en febrero
de 1946 que tendrá influencia sobre las ideas que expresa la Doctrina Truman y
la política exterior americana hasta la década de 1980. El Telegrama Largo
insta al gobierno de EE.UU a reconocer una nueva configuración en la estructura
del sistema internacional. La estructura de tipo bipolar. Una nueva
configuración estructural que implicará clara definición de las amenazas y dará
cohesión a los aparatos de los Estados de cada bloque. Concretamente la era
bipolar estará marcada por una mayor cooperación intergubernamental entre un
grupo de Estados y la Superpotencia de cada bloque[9].
Este escenario de mayor cooperación ¾también
reflejo de la creación de organizaciones de seguridad colectiva e instrumentos
de ayuda económica y organizaciones internacionales financieras y de pagos¾ reducirá las rencillas entre las empresas ExxonMobil, Chevron, BP,
Shell a la puja moderada por el precio del barril. Los Estados aliados,
específicamente EE.UU y Reino Unido, establecerán un diálogo fluido para
enfrentar las agresiones del enemigo comunista. Esta mayor densidad en la
comunicación de los Estados aliados y la Superpotencia americana facilitará la
estabilidad en los precios internacionales mediante un régimen informal de
petróleo[10].
La
nueva política exterior hegemónica de EE.UU logró la cooperación entre los
aliados para facilitar la estabilidad de precios del petróleo y la seguridad
del suministro energético en Oriente Medio. Este cambio de orientación en
política exterior tuvo como requisito la no aplicación por parte del gobierno
de las leyes antitrust en el exterior
y la intervención en la política interna de terceros Estados. Específicamente
en el caso Fusión Aramco y en el reparto de los restos del monopolio de BP en
Irán después de la nacionalización del Primer Ministro Mossadeq. La nueva
posición de los gobiernos de EE.UU favorecerá la formación de un gran conglomerado
de intereses americanos en Oriente Medio de tipo monopólico. Este monopolio americano
en Arabia Saudí con la empresa Aramco y monopolio mixto en Irán con la empresa
Iranian Consortium controlará los precios del mercado internacional de petróleo
durante la década de 1950 y 1960. En 1944 Exxon y Mobil iniciarán negociaciones
para participar en Aramco, sin embargo el mayor obstáculo para la fusión lo
constituían las leyes antitrust. Desde
el año de la constitución de Caltex-Aramco (1936) la División Antitrust perseguirá
el objetivo de reunir pruebas y apoyos para acusar al pequeño conglomerado. Por
este motivo cuando Exxon y Mobil diseñan una estrategia de participación en
Aramco se asegurarán de no estar infringiendo la célebre Sherman Act frente al
criterio del Departamento de Justicia. Por este motivo el 4 de Diciembre de
1946 los Consejeros Generales, Harry T. Clain de Texaco y Edward T. Johnson de
Exxon, tomarán asiento en la mesa para negociar con el Abogado General Tom
Clark primero su interés por el análisis de los documentos de fusión, luego su informe
favorable. No sucederá ni una cosa ni la otra hasta que el Comité Especial del
Senado para la Investigación del Programa de Defensa Nacional[11]
decida publicar un informe que tendrá el efecto de instar al Abogado General y
a la División Antitrust a establecer un dictamen favorable. Concretamente el
Departamento de Justicia no aplicará las leyes antitrust dejando vía libre a la creación de un gran conglomerado
de intereses petroleros sin precedentes. La Fusión Aramco tendrá lugar el 12 de
Marzo de 1947. Sin embargo sólo las consecuencias de la nacionalización del
petróleo iraní en 1951, otorgarán la oportunidad para que EE.UU logre obtener
una posición dominante en la mayor parte de la región de Oriente Medio.
En
Irán la escalada del conflicto se inicia en el año 1947 con la revisión del acuerdo
BP y el gobierno iraní por las remesas de petróleo. En 1951 la dificultad
llegar a un acuerdo con BP finaliza con la recomendación del Parlamento de Irán
(Majlis) al Primer Ministro Mossadeq para rechazar de plano el acuerdo y el
control de la BP sobre la extracción, refino y transporte de petróleo. Mossadeq
decide enfrentar los intereses británicos con la creación de una empresa del
Estado que excluya a la BP. La nueva empresa National Iranian Oil Company
(NIOC) será el resultado de una nacionalización energética que precipitó una
crisis a nivel nacional. A nivel internacional el gran conglomerado Aramco
podrá abastecer las demandas de Europa. Aún más, la nacionalización permitió a
Aramco hacer de Arabia Saudí el más grande productor de Oriente Medio[12]. En
el nivel nacional era distinta la realidad para Irán. NIOC se vio maniatada
para funcionar dado que las grandes empresas restantes decidieron no comprar el
petróleo. Además NIOC acusaba dificultades en el refino ¾proceso que depende de técnicos, empleados de la BP¾ e imposibilidad para trasportar el petróleo de modo autónomo a los
mercados en el exterior. La vulnerabilidad de la empresa nacional en materia de
transporte la colocaba frente a la necesidad de vender el petróleo en mercado
local costero a empresas como ExxonMobil con una extensa flota petrolera. Sin
embargo las empresas americanas se negaron a comprar petróleo “robado” por
temor a represalias legales en el Reino Unido[13]
y por una cultura compartida que se desarrolló a partir de las dinámicas de
cooperación y reclutamiento de capital humano que se originan a partir del Red Line Agreement. Este hecho agudizó
la inestabilidad política nacional en Irán. Frente a este fenómeno de
inestabilidad política los gobiernos de Reino Unido y EE.UU intervendrán en los
asuntos políticos iraníes. Específicamente ambos gobiernos colaborarán en la
ejecución de un coup d’etat para
quitar de en medio al político nacionalista iraní. Esta fuerte medida de
coordinación de política exterior se llevará a cabo en 1953 mediante la
intervención de la Agencia Central de Inteligencia. A parir de esta fecha y
hasta la revolución islámica de 1979 las empresas americanas tendrán una
importante participación en el exmonopolio de la BP.
En
resumen, las empresas americanas pudieron gobernar la producción de petróleo de
Oriente Medio a partir de la Fusión Aramco de 1947 e Iranian Consortium en 1954.
ExxonMobil, Chevron ¾la Gulf Oil y posteriormente Chevron controlará el 50% de Kuwait Oil Company,
la otra parte se encontraba bajo el control de la BP. Además los intereses
americanos aumentaron su participación en la Irak Petroleum Company (IPC)
gracias a los contratos a largo plazo con BP por grandes cantidades de
petróleo. Este nuevo escenario permitió a las grandes empresas americanas tejer
el entramado reglamentario de la industria del petróleo a nivel internacional
que regirá los precios del petróleo durante las décadas de 1950 y 1960. Este
entramado reglamentario construido por empresas transnacionales constituyó la
base de la cooperación en materia de petróleo entre los Estados aliados y la
Superpotencia americana.
El
siguiente período se inicia en la década de 1970 con la aparición como actor
principal de la Organización de Países Exportadores de Petróleo en
representación de los Estados productores de petróleo y a partir de 1974 la
Agencia Internacional de Energía que representará a los Estados consumidores.
Si bien el desarrollo de este período cae fuera de los marcos de este trabajo
tanto autores como Keohane, Alhjji y Huettner nos permiten describir un
escenario en el cual la cooperación de los Estados consumidores continuará
mediante un régimen no hegemónico y la cooperación de los Estados productores
estará estructurada por el comportamiento de Arabia Saudita que será la
responsable de las tensiones por el aumento del precio del petróleo.
REFERENCIAS
A.F. Alhjji and David Huettner
(2000) ‘OPEC and World Crude Oil Markets from 1973 to 1994: Cartel, Oligopoly
or Competitive?’ Energy Journal, vol.
21, no 3, pp. 32-60.
Robert O.Keohane (1984). After Hegemony (New Jersery: Princeton
University Press).
Subcommittee on Multinational Corporations of
the Committee on Foreign Relations United States Senate (1975). Multinational Petroleum Companies and United
State Foreign Policy (Washington: US Government Printing Office).
Warde, Paul, (2007). Energy consumption in
England and Wales, 1560-2000. CNR.
[1] Ver Apéndice en http://www.cedesur.org/wp-content/uploads/EL_REGIMEN_DEL_PETROLEO_DESDE_1945-1970.pdf
[2] Multinational Oil Corporations and U.S. Foreign
Policy - REPORT together with individual views, to the Committee on Foreign
Relations, United States Senate, by the Subcommittee on Multinational
Corporations; pag.
43-501 (Washington, January 2, 1975, US Government Printing Office).
[3] Subcommittee on Multinational
Corporations of the Committee on Foreign Relations United States Senate (de
aquí en más ‘Subcommittee’) (1975). Miltinational Petroleum Companies
and United State Foreign Policy, parte 8.
[4] Para un análisis del consumo energético:
Warde,
Paul, (2007). Energy consumption in England and Wales, 1560-2000. CNR.
Ben Gales, et. al. (2000). Energy consumption in Europe over the long run. A comparative approach.
Ben Gales, et. al. (2000). Energy consumption in Europe over the long run. A comparative approach.
[5] Datos extraídos del informe Multinational
Oil Corporations and U.S. Foreign Policy.
Subcommittee, op. cit., capítulo I, pág. 36.
Subcommittee, op. cit., capítulo I, pág. 36.
[6] Esto se expresa en una sucesión de préstamos que le extiende el
gobierno de Reino Unido al Rey de Arabia Saudí por valor de 5 285 000 U$S en
1941, 12 090 000 U$S en 1942, 16 618 280 U$S en 1943.
Los datos se
encuentran en Multinational Oil Corporations and U.S. Foreign Policy.
Subcommittee, op. cit., capítulo I, pág. 36-8.
Subcommittee, op. cit., capítulo I, pág. 36-8.
[7] La respuesta de EE.UU es más contundente en 1943 que las ayudas
financieras británicas, en la medida que este marco institucional de facilidad
crediticia refuerza la confianza en el largo plazo. Antes de la participación
británica las ayudas financieras eran gestionadas por la empresa Aramco que le
entregó al Rey Ibn Saud en 1940 un préstamo por valor de 2 980 988 U$S. Ante la
regia exigencia financiera de 1941 por valor de 6 000 0000, la empresa debe recurrir al gobierno de
EE.UU, que finalmente delega la responsabilidad en Reino Unido.
Subcommittee, op. cit. capítulo I, pág. 36-8.
[8] En 1943 el Reino Unido controlaba el 83 % del petróleo de Oriente
Medio. En este año, la producción británica total era de 97 543 000 barriles
anuales (b/a) mientras que la producción americana era de 17 429 000 b/a. En Irán la BP
de Reino Unido producía 13 267 000 b/a mientras que Aramco de capital americano
era de sólo 6 002 000; en Egipto e Irán, los británicos producían 8 953 000 y
75 320 000 b/s respectivamente, posiciones que mantenían con derechos exclusivos.
Los americanos producían en Arabia y en Barhein 4 866 000 y 6 561 000 b/a.
Incluso en el año 1946 los americanos alcanzan un alto nivel de producción de
petróleo fuera de Oriente Medio, Exxon produce mediante Creole 164 250 000 b/a.
Subcommittee, op.
cit., capítulo I, pág. 42.
[9] Para una explicación del aumento de la cooperación intergubernamental
consultar Robert O. Keohane (1984) After Hegemony. El autor sostiene que
los regímenes internacionales hegemónicos creados por EE.UU durante la
posguerra fortalecen la cooperación entre los Estados centrales del bloque
occidental. Además sostiene que estos regímenes pueden permanecer y facilitar
la cooperación después finalizado el período hegemónico americano ¾1945-1970. En este libro R. O.
Keohane explica específicamente los efectos del régimen internacional del
petróleo antes y después de la hegemonía de EE.UU.
[10] El
aspecto informal del régimen deriva del fracaso del ya mencionado acuerdo
Anglo-Americano. La ambición del acuerdo implicaba la creación de una organización
binacional que pueda controlar el precio
del petróleo y acumular reservas. R.O. Keohane sostiene que la razón del
fracaso es la oposición de los pequeños productores domésticos americanos y no
los representantes de las empresas transnacionales. A pesar de este fracaso el
régimen informal de control de precios es efectivo, los monopolios Aramco e
Iranian Consortium controlaron efectivamente los precios durante la década de
1950 y 1960 con una variación en dos décadas desde 1.02 U$D a 1.48 U$D.
Keohane, op. cit.
Subcommittee, op. cit.
[11]
“…desde 1944 el Departamento del Senado estuvo buscando ratificar el acuerdo
Anglo-Americano. Este Tratado implica un desarrollo ordenado del petróleo
internacional. A pesar que el tratado no fue ratificado por el 80avo Congreso
del Senado, esto muestra la predilección de parte del Departamento del Senado a
considerar el petróleo internacional como parte de la política exterior.”
Subcommittee, op.
cit., capítulo I, pág. 13.
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